Jesucristo es la cabeza de su iglesia (Ef. 5:23). Se entregó a Sí mismo por ella para purificar un pueblo que fuera de su posesión, celoso de buenas obras (Ef. 5:25-26; Tito 2:14). Ejerce su pastoreo y gobierno sobre ella a través de pastores humanos (1 Ped. 5:1-4) que han de rendirle cuenta por el ejercicio de su oficio (1 Ped. 5:4; Heb. 13:17). La autoridad de los pastores es real, aunque también es espiritual. Procede de la Biblia, la Palabra de Dios, que también la limita. La iglesia tiene el deber de procurar descubrir entre sus miembros aquellos a quienes el Señor Jesucristo ha concedido los dones y las gracias necesarias para desempeñar el oficio de pastor, según los requisitos bíblicos (Hech. 6:1-6; 1Tim. 3; Tito 1). El cuerpo de ancianos ha sido autorizado y es responsable de supervisisar la iglesia (Hech. 20:28; 1Ped. 5:1-4). Esto incluye la predicación y la enseñanza de todo el consejo de Dios (Hech. 20:20-21,27; Tito 1:9), velar por el bienestar del alma de todos los miembros de la iglesia (Ef. 11:13; Col. 1:28; 1Tes. 2:11; Heb. 13:17), y la dirección de esta en todas sus tareas (1Tim. 3:4-5). Los pastores deben ejercer su autoridad sobre la congregación con sensibilidad (Ezeq. 34:4; Hech. 6:5), y como siervos y ejemplos de la iglesia (Mat. 20:25-28; Hech. 19:30; Hech. 21:11-14; 1Tim. 3:5; 1Ped. 5:3).
El Pastor Eugenio Piñero se graduó de Northeastern Bible College en Essex Fells, NJ (EUA) en el año 1976. Durante sus estudios conoció a la iglesia Trinity Baptist Church de Essex Fells (luego Montville), NJ (EUA). Cuando era miembro de aquella amada iglesia, el pastoreo de Albert N. Martin fue una poderosa influencia para bien sobre su conocimiento bíblico y carácter. El Pastor Piñero fue llamado a servir como pastor interino de la Primera Iglesia Bautista (ubicaba en aquel entonces en Hoboken) en octubre del año 1977. Después de una evaluación de su vida según los requisitos de 1 Timoteo 3 y Tito 1:5-9, fue reconocido por la iglesia y llamado oficialmente a ser su pastor, en febrero del 1978. Continuó beneficiándose de los consejos del Pastor Martin durante muchos años y, como resultado, la iglesia conoció con mayor exactitud las enseñanzas bíblicas y comenzó a aplicarlas a su vida personal, familiar y eclesiástica. Lamentablemente, muchas de las perspectivas bíblicas más fundamentales se han perdido de vista en el cristianismo de hoy, de tal forma que a veces el cristianismo bíblico, genuino, e histórico puede parecer novedoso. Sin embargo, Dios comenzó a bendecir los esfuerzos del Pastor Piñero de tal forma que otros pastores comenzaron a buscar sus consejos y su ayuda, de ahí que ha podido compartir con otros lo que él ha recibido. La aplicación de estos consejos ha contribuido al establecimiento de ministerios bíblicos que han comenzado un proceso de reforma bíblica en la vida eclesiástica, familiar y personal con un nuevo entendimiento y compromiso. Una de las perspectivas fundamentales que el Pastor Piñero aprendió del ministerio de la iglesia bautista Trinity es que debemos seguir las Escrituras por dondequiera que nos dirigan. Sea ésta nuestra perspectiva como iglesia, todos los días de nuestro peregrinaje terrenal.
El Pastor Harvey Martínez nació en la República Dominicana. Después de su conversión en el año 1986, trabajó en un ministerio de libros. Allí se fortaleció su interés en la teología y en los escritos de los Puritanos. Comenzando en el año 1987 le llegaron algunas grabaciones de sermones del Pastor Piñero, y la Palabra de Dios fue aplicada a su corazón y conciencia. Una visita a North Bergen en el año 1988 fue usada por el Señor para confirmar en él un deseo de estar bajo este ministerio. Se mudó a North Bergen en el año 1989. En el año 1995 fue reconocido como un diácono, y el 25 de abril del año 1998 fue reconocido como pastor de la iglesia. El Pastor Martínez trabaja como intérprete (Spanish Court Interpreter 2, Master Level) en la Corte Superior de New Jersey, Essex Vicinage. Además de sus responsabilidades en el trabajo y como padre de familia, trabaja en la predicación y en la consejería pastoral. Él encuentra el ejemplo del apóstol Pablo, en particular su deseo de que Cristo sea formado en los hermanos (Gál. 4:19), un buen estímulo a seguir adelante en el trabajo arduo del ministerio.
Nuestros Diáconos
Cristo, la Cabeza de la iglesia, ha instituido el oficio de diácono como una ayuda para el pueblo de Dios en general y para los ancianos de la iglesia en particular (Hech. 6:1-6). Mientras que el oficio de diácono es un oficio de servicio en vez de gobierno, Dios ha prometido una bendición especial para aquellos que sirven bien como diáconos (1Tim. 3:13). Los diáconos son responsables de administrar los negocios ordinarios, asuntos seculares, e intereses benevolentes de la iglesia para que los ancianos puedan dedicarse sin distracción a las prioridades bíblicas de su oficio (Hech. 6:3-4). Los diáconos tienen que cumplir los deberes de su oficio en coordinación y bajo la supervisión de los ancianos (1Tim. 3:30; Hech. 20:17,28; 11:30)